Compra sólo lo necesario, no lo conveniente. Lo innecesario, aunque cueste un solo céntimo, es caro.
Séneca
En semanas anteriores se produjo en el país una derrama
económica de 50 mil millones de pesos, todo, únicamente en útiles escolares, y por
unanimidad en zonas urbanas. Este es un fenómeno que repercute en todos los
niveles económicos y es prácticamente un ritual para las familias mexicanas.
Pero aquí la cuestión es, ¿Por qué tiene que ser así?
Podemos resumirlo de la siguiente manera; la economía funciona
con ciclos de frecuencia (como una montaña rusa), con bajadas que representan crisis como ascensos que
representan crecimiento, pues bien, la
estabilidad económica deseada existe cuando estas altas y bajas son menos
bruscas.
Una buena manera de hacerlo, y mas en un país con un alza continua de su tasa de
inflación (que es lo mismo que la perdida de la capacidad de consumo) es
generando grandes necesidades de compra en la población, que por así decirlo,
le inyectan dinero al ciclo y hacen mas
recta la línea.
Agosto es un mes característico para el regreso a clases, no
solo en México, sino también en gran parte de mundo por una sencilla razón; la temporada decembrina es el punto con el
máximo auge de consumo de nuestros días, lo cual lo convierte en un ascenso en
el ciclo económico.
Pero genera que inevitablemente agosto sea proclive a ser un
punto de crisis al ser su contraparte en el tiempo, lo cual no beneficiaria a
nadie, es por eso que aplicando la mano invisible de la economía (la
intervención de los gobiernos), las naciones ya desde hace mucho procuran que
la población, mantenga el ciclo del dinero y la cadena productiva a base de
insumos escolares.
Toda esta mecánica no es exclusiva de esta temporada, este
modelo prácticamente se aplica a todas las celebraciones de la actualidad, que
buscan de cierta manera, mantener el motor económico sin caídas (la cuales se
dan naturalmente) solo que agosto es mas notorio por representar la caída
económica después de la vacaciones de verano.
Y esta tendencias es cada vez mas contundente, padres y
abuelos, aun recuerdan cuando en las escuelas los niños y jóvenes reciclaban
todo lo posible para reducir sus gastos, mientras que ahora prácticamente las
instituciones educativas obligan a las familias a comprarlo todo nuevo.
Esta no es una cuestión de moralidad económica, simplemente
es la realidad que existen por la cual se mantiene el negocio, y no solo de
unos cuantos empresarios, sino de cientos de trabajadores a través de toda la
cadena de suministros.
Es por eso que, con pleno conocimiento de los mecanismos de
la sociedad y la economía, ¿No seria mejor tener asegurada la educación de nuestros
hijos?
Contacto
planeacion segura@gmail.com
Imágenes: el mercurio, enciclopediafinanciera
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